Hubo un día en que la Televisión Pública puso el aire un programa distinto. Uno que comenzó a exponer los hechos de una manera que nunca antes se había visto.
Con un panel de periodistas y generalmente dos invitados del ámbito de la cultura, de la política, o de los mismos medios, se debaten informes previamente compaginados sobre hechos de actualidad que nos atañen a todos, pero lo interesante y novedoso, y sobre todo valiosísimo, es la manera en que dentro de esta compaginación quedan demostradas las barbaridades, los horrores, las tremendas falencias, las bajezas y las faltas eternas de escrúpulos de algunos personajes del quehacer político, periodístico, social y cultural argentino.
Al principio yo me preguntaba por qué repetían una y otra vez algunos tapes, hasta que un día, escuché, en el mismo programa, la respuesta... en medio de tanto caos que generan los mentirosos, está bueno volver a ver una y otra vez la "secuencia", para ir nosotros solitos armando el rompecabezas. Y así fue. Casi un año después, ellos me ayudaron a volver a "engrasar" el mecanismo de ver y leer entre líneas (y no "tan entre líneas"), a recordar cosas puntuales, a debatir otra vez.
Lo inevitable se lanzó a la calle por los miles de miles que nos sentimos representados en la voz de este programa de televisión que dijo por fin lo que queríamos escuchar, entonces, de a poco,el muro de "678", en la mayor red social se fue poniendo cada vez más candente y hoy por hoy es una puerta por la que se accede a todos los grupos de "autoconvocados", que se han ido constituyendo espontánea y libremente, a lo largo y ancho del país, en cada ciudad, en todos los barrios, con gente común, sin ningún partido político detrás. sólo con las ganas de defender este modelo de país y de ayudar a seguir construyéndolo.
Ha vuelto la militancia. Pero es otra. Es una sin violencia. Es una que se comparte codo a codo los pendejos con los viejos y los bebés a cuestas. Es una que se piensa y se aguanta 6, 7, 8... los años que hagan falta.
